sábado, 12 de marzo de 2011

Resiliencia

El término resiliencia se refiere a la capacidad de los sujetos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y traumas. Cuando un sujeto o grupo (animal o humano) es capaz de hacerlo, se dice que tiene una resiliencia adecuada, y puede sobreponerse a contratiempos o incluso resultar fortalecido por los mismos. Actualmente la resiliencia es considerada como una forma de psicología positiva no encuadrándose dentro de la psicología tradicional.


http://www.youtube.com/watch?v=UVpcV0oThtY&feature=player_embedded#at=534

jueves, 3 de marzo de 2011

La asertividad

He empezado un curso sobre educación emocional.
¿Os suena la asertividad?

Los 17 derechos asertivos (O.Castanyer):

1- Derecho a ser tratado con respeto y dignidad.
2- Derecho a tener y expresar mis propios sentimientos y opiniones.
3- Derecho a ser escuchado y tomado en serio.
4- Derecho a juzgar mis necesidades, establecer mis prioridades y tomar mis propias decisiones.
5- Derecho a decir no, sin sentir culpa.
6- Derecho a pedir lo que quiero, dándome cuenta que mi interlocutor también tiene derecho a decir no.
7- Derecho a cambiar.
8- Derecho a cometer errores.
9- Derecho a pedir información y a ser informado.
10- Derecho a obtener aquello por lo que pagué.
11- Derecho a decidir no ser asertivo.
12- Derecho a ser independiente.
13- Derecho a decidir qué hago con mi cuerpo, tiempo y propiedades, mientras no viole los derechos de otras personas.
14- Derecho a tener éxito.
15- Derecho a disfrutar y pasarlo bien.
16- Derecho a descansar, aislarme, siendo asertivo.
17- Derecho a superarme, aunque eso suponga superar a los demás.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Piel desnuda

A menudo me he preguntado por qué los seres humanos solemos encerramos en una soledad hermética que tanto dificulta el contacto con los demás. Es una soledad compacta, trenzada con mimbres diversos que se entrelazan hasta formar una coraza resistente que nos aísla del mundo exterior. Los mimbres engordan con el paso de los años pero desde muy pronto ya están allí, supuestamente para protegernos de los demás [...]

Cuando somos adultos, nos amoldamos a una sociedad jerarquizada en la que dependemos de la opinión de los demás para poder sentirnos cómodos con nuestras decisiones y nuestros sentimientos. Necesitamos la aprobación de los demás para sentirnos adecuados. Si seguimos las normas, recibiremos esta aprobación. Cualquiera que se salga del engranaje emocional y social se sentirá abandonado a su suerte, sin necesitar siquiera la desaprobación explícita de los demás. Simplemente, sentirá que ya no pertenece al grupo y asociará este sentimiento con la desaprobación, es decir, con la exclusión del grupo. Y esto es muy difícil de sobrellevar, porque el desprecio de los demás, por razones evolutivas, suscita el miedo inconsciente a la muerte.

Así, los demás se convierten poco a poco en fuente de seguridad para nosotros, porque dependemos de su aprobación para todo. No nos relacionamos como iguales, sino como dependientes. No hemos aprendido a relacionarnos de forma sutil, a través de los sentimientos, las afinidades, las necesidades afectivas espontáneas. Reconocemos al otro según los símbolos materiales que exhibe, las ideas que expresa, los periódicos que lee o el tipo de coche que conduce. Según el grupo al que queremos pertenecer, debemos asimilar determinados símbolos de pertenencia. Poco a poco, reemplazamos los vínculos genuinos entre seres humanos, la simpatía o el amor que brotan de forma espontánea, por esos intercambios estructurados que nos ofrecen la seguridad de pertenencia a un grupo humano, a cambio de la aceptación de determinadas normas.

Cuando el teatro de las relaciones humanas se nos queda demasiado estrecho, nos ahogamos en nuestra soledad. Entonces quisiéramos romper las barreras que nos separan de los demás, pero nuestro entrenamiento de años nos lo pone muy difícil: el miedo al ridículo, al rechazo o a la incomprensión nos acota en nuestra soledad. Hemos aprendido a hablar para confundirnos, pero no para comunicarnos. De nuestros afectos disimulamos más de lo que mostramos, a veces por pudor, otras para no sentirnos vulnerables. A los demás les pasa lo mismo. Nos pasamos la vida esperando que el otro de el primer paso, pero probablemente tampoco sea capaz de darlo, porque pocas personas mantienen la capacidad de expresarse genuinamente. En la edad adulta, resulta muy difícil escapar de la expresión convencional y limitada de los sentimientos de amor y afecto. Nos censuramos automáticamente, a diario, casi sin darnos cuenta, y pagamos un alto precio a lo largo de una vida en soledad.

Queda el refugio del amor romántico. Allí aún sigue siendo aceptable regirse por motivos irracionales que escapan a la camisa de fuerza de lo aceptable. En la maraña de relaciones sociales estructuradas que nos rodean, el amor apasionado, supuestamente irracional, nos permite escapar de la prisión de nuestras mentes y tender un puente entre dos personas, sin palabras. Es un milagro frágil y efímero. Cuando ocurre, la mirada y el roce de la piel resultan mucho más elocuentes que las formas admitidas de relacionarnos socialmente.

Brújula para navegantes emocionales - Elsa Punset


Hace poco mi padre me dijo que se estaba dando cuenta de que conforme pasaban los años, menos cosas se callaba. Antes, decía, se ponía muchas limitaciones a la hora de decir las cosas, por el qué pensarán los demás, por las conveniencias sociales. Ahora cada vez se ponía menos filtros, lo que pensaba lo decía sin importarle las consecuencias. Y cada vez estoy más de acuerdo con él y con Elsa, para vivir genuinamente hay que romper los mimbres y exponer la piel desnuda al mundo. Desaprender poco a poco a autocensurar nuestros pensamientos y emociones.



lunes, 31 de enero de 2011

Revolución



No es un sueño, el poder está en la gente. Pero hace falta valentía para enfrentarse al Gran Hermano. Y a pesar de que el Gran Hermano mata, reprime y censura, la gente está saliendo a la calle a exigir democracia y la fiebre se extiende y traspasa fronteras. Para quitarse el sombrero.

Es posible despertar del letargo, algo que deberíamos aprender los que nos creemos en democracia pero sólo podemos elegir la salsa con la que queremos ser cocinados, como diría Galeano.

sábado, 29 de enero de 2011

Konkachila

"Todo está muriendo desde dentro. Porque olvidaron las instrucciones de cómo vivir en la Tierra. Es una creencia de los Hopi, que si no estás conectado espiritualmente con la Tierra, y no comprendes la realidad espiritual de cómo vivir en la Tierra, es probable que no sobrevivas. El árbol respira lo que nosotros exhalamos. Cuando el árbol exhala, nosotros necesitamos lo que el árbol exhala. Así pues, tenemos un destino común con el árbol. Debes aprender a plantar algo. Esa es la primera conexión. Debes tratar todas las cosas como Espíritu, darte cuenta de que somos una sola familia. Nunca nada es “el Fin”. Es como la vida, no hay un fin de la vida.

Todo es espiritual, todo tiene un espíritu. Todo fue puesto aquí por un creador, El Creador. Nosotros le llamamos Konkachila (abuelo)"

Reflexiones Hopi



viernes, 28 de enero de 2011

miércoles, 26 de enero de 2011

amor a primera vista ...

Os presento a Nora y Pau, respectivamente, los gemelos de Laura i Lídia.
Son tan preciosos!

Cuando conoces a los hijos de alguien a quién quieres mucho entiendes lo que es el amor a primera vista y cómo puede llegar a ser tan profundo e incondicional en sólo unos segundos, con sólo una mirada, una carícia.

jueves, 20 de enero de 2011

Cal que neixin flors


"Cal que neixin flors a cada instant"

Lluis Llach

Hay gente que todavía es capaz de ver el mundo con ojos distintos, desafiando a las sombras de la caverna, gente capaz de imaginar nuevos paisajes. Me encanta cómo Banksy consigue transmitir tanto y despertar una sonrisa sin necesidad de palabras. Echadle un vistazo a su web, vale la pena.

miércoles, 19 de enero de 2011

Pronto, muy pronto...:)

Quique González....

todo un reparador de sueños......para sentarse en el columpio y dejarse llevar....:)

Rutina

Todos estos días grises
tienen el mismo vaivén oxidado
son un viejo columpio
bajo un día lluvioso

sólo voy y vengo
sin empaparme de nada
sin empaparme de nadie

lunes, 17 de enero de 2011

Cafeínosofía

Es el cuento de nunca acabar. Sólo cuando la palabra desgracia amenaza con convertirse en hecho, y sólo cuando eso ocurre, es cuando me doy cuenta de lo mucho que he descuidado lo esencial y de la importancia que le he dado a las cosas más estúpidas. ¿Seré alguna vez capaz de vivir saboreando lo importante? Alguien dijo... "piensa en la importancia que esto que te preocupa tanto tendrá dentro de 10 años, si la para entonces seguirá siendo importante, tienes motivos para estar preocupado, y si no, sal y tómate un café con un amigo". Y yo pienso que ya es tiempo de aplicarse el cuento.

viernes, 14 de enero de 2011

Los alimentos terrestres ...

" Yo viví en la dulce y perpetua espera del azar. Comprendí que la sed de disfrutar que nace en cada momento de voluptuosidad, se anticipa al gozo, de la misma manera como existen respuestas listas para cualquier pregunta. Fui feliz cuando las fuentes de agua me revelaron que tenía sed, y cuando estando en pleno desierto (donde la sed no se puede saciar), preferí, a pesar de todo, la fuerza febril que me inspiraba el furor del sol. Ciertas noches hallé oasis maravillosos que el deseo acumulado durante todo el día hacían más frescos aún. En la extensión de arena golpeada por el sol y como adormecida por un gran sueño - el calor era tal que vibraba en el aire - sentí el pulso de la vida, una vida que no podía dormir, que se desvanecía de tanto temblar en el horizonte, y que estaba henchida de amor a mis pies. Lo único que buscaba día a día, minuto a minuto, era hallar la manera más pura de penetrar la naturaleza.
Había recibido un don, preciado, el de no poner mayor freno a mi ser. Recordar el pasado influyó en mí sólo para dar unidad a mi vida: era como el hilo de Teseo que lo unía a su antiguo amor pero que no le impedía atravesar los paisajes más desconocidos, aunque al final, el hilo terminara por romperse. Qué increíbles involuciones! Por las mañanas, yo saboreaba en mis caminatas la presencia de una nueva existencia, el nacimiento de mi percepción. "Oh! poeta, exclamaba, tú tienes la facultad del descubrimiento perpetuo". Estaba totalmente receptivo. Mi alma era un albergue acogedor en el cruce de los caminos y recibía todo lo que se dejara captar. Me dejé buenamente convertir en un ser dócil, capaz de escuchar, al punto de no pensar en lo absoluto en mí mismo, de comprender todas las emociones que se presentaban delante de mí. Logré aplacar todo impulso de reacción hasta ya no considerar nada como algo malo y no tener que protestar por una nimiedad. Me di pronto cuenta además, que en mi apreciación de lo bello había también espacio para la fealdad. "

André Gide
(Fragmento de Los alimentos terrestes)

Felichan Naskightagon Elur!

miércoles, 12 de enero de 2011

Situación orwelliana

"Dime" - murmuró Winston -", ¿cuando me matarán?"
"A lo mejor, tardan aún mucho tiempo" - respondió O'Brein - ". Eres un caso difícil. Pero no pierdas la esperanza. Todos se curan antes o después. Al final, te mataremos."

"Si el líder dice de tal evento esto no ocurrió, pues no ocurrió. Si dice que dos y dos son cinco, pues dos y dos son cinco."

George Orwell, 1984



domingo, 9 de enero de 2011

Instrucciones para planchar

Coger la ropa que se quiere planchar. Encender la plancha. Colocar la tabla. Bajar al gato de la tabla (no hay que preguntarse cómo se las ha arreglado para llegar ahí en milésimas de segundo, recordar en todo momento que es un gato y que no debemos bajar la guardia). Extender la primera camisa. Esperar a que la plancha esté caliente. Bajar al gato (inspirar lentamente). Planchar una cara de la camisa. Reñir al gato mientras se está subiendo para intentar que se baje sin tener que soltar la plancha y que se nos queme la camisa (expirar lentamente). Bajar al gato. Girar la camisa. Reñir a la gata que al ver la diversión que se está perdiendo ha decidido también subirse a la tabla (tararear alguna canción que nos relaje mientras pensamos en paisajes verdes). Bajar a los dos gatos al suelo. Observar la maravillosa superfície vacía de la tabla de planchar. Extender rápidamente la segunda camisa. No desesperar mientras los dos gatos vuelven a subirse a la tabla. Nosotros somos más fuertes. Cada vez que se suban, repetir el proceso desde el principio. Toda perseverancia tiene su premio. Para la quinta camisa ya habremos vencido, ellos dormirán tranquilamente en la mitad de la tabla mientras nosotros plancharemos en la otra.

sábado, 8 de enero de 2011

Búsqueda

Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar, indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas.

Pablo Neruda

viernes, 7 de enero de 2011

Cassettes

Recuerdo aquellos cassetes llenos de canciones de la radio que nos regalábamos antes. Traían un papelito como funda, donde alguien había escrito con una letra minúscula los grupos y los títulos de las canciones. Generalmente se oían mal, estaban cortadas a mitad o interrumpidas por el locutor antes del final. Pero daba igual, aún así tenían un encanto especial. Eran pedacitos de estados de ánimo, cuidadosamente seleccionados y enlazados por alguien para nosotros. Eran únicos. No tenían ningún valor económico, pero sí un enorme valor sentimental. La cinta magnética creaba un pequeño lazo entre creador y receptor ¿en qué momento dejamos de crear estos pequeños lazos?


Yo lo noto: cómo me voy volviendo
menos cierto, confuso,
disolviéndome en el aire
cotidiano, burdo
jirón de mí, deshilachado
y roto por los puños
Yo comprendo: he vivido
un año más, y eso es muy duro.
¡Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!

Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.
Cumpleaños (Ángel González)

lunes, 3 de enero de 2011

embolica que fa fort

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Viajeros y preguntones me rodean,
Personas que encuentro a mi paso, huellas que me dejó la infancia, el barrio o la casa donde vivo, o el país,
Los últimos aniversarios, descubrimientos, invenciones, sociedades, viejos y nuevos autores,
Mi comida preferida, mi ropa, compañeros, miradas, cumplidos y deberes,
La indiferencia real e imaginada de alguien a quien quiero,
Mis dolencias o las de los míos, contrariedades, pérdidas o falta de dinero, abatimiento o exaltación,
Las batallas, el horror de la guerra entre hermanos, la ansiedad ante la noticia q no acaba de llegar, el suceso irremediable,
Todo esto viene y se aleja de mí noche y día,
Pero no es mi Yo.
Más allá de vaivenes y tensiones se eleva lo que soy, se alza alegre y ocioso, compasivo, unitario,
Me inclino, me alzo apoyando los brazos en algún sostén impalpable,
Oteando con la cabeza doblada lo q va a suceder,
Dentro y fuera del juego, mirando y asombrado.
Miro hacia atrás y me veo debatiéndome entre la niebla con lingüistas y disputadores,
No hay en mí burlas ni razonamientos; sólo miro y espero.
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CANTO A MÍ MISMO - Walth Whitman
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sábado, 1 de enero de 2011

Puerta abierta

A ver, a ver, quién ha transcrito el poema de Walt Whitman, que parece hecho para mí!!!
Qué bien escribir con vosotros de nuevo... Neusilla, Vidabella (qué nombre tan bonito, por dios)... y tuvo que ser de nuevo Feli quien abriera esta puerta... Qué bien!
Hoy quiero dar gracias a la naturaleza por algo que me regaló. Me regaló amor a la vida. Y esto me salva en esta temporadita en que la muerte pasa una y otra vez cerca de mí. Marcos. Angela. Mari. Fernando López Pardo. La enfermedad larga y casi solitaria de mi padre...
Lloro y me angustio y me rebelo y me culpo y... y luego aspiro el aire limpio, o miro el verde del campo o escucho a un niño y de nuevo engaño a la oscuridad y a la locura ... y vuelvo a sonreír.

Buenos propósitos

Cantar. Cantar solos. En el ascensor, en el trabajo, al coger un taxi... y esperar que alguien se nos añada y así acabar haciendo un número de película musical.

Llamar a la consulta del médico y pedir hora de aquí a una semana. Cuando en unos días comprobemos que nos seguimos encontrando bien, llamar y anular la visita.

Gritar a grito pelado hasta quedarnos sin voz para sentirnos más vivos que nunca.

Descalzarnos para notar la suavidad de la arena del desierto, la frescura del césped, la dureza de la roca y el tacto de la lana.

Antes de decir una cosa que nos han dicho, refexionar si estamos contribuyendo a la difusión interesada de una maldad.

Pegar post-its por todas partes para recordarnos a nosotros mismos que quizás, somos únicos.

Ir a una tienda de armas y pedir un libro de poemas.

Escribir una carta a los Reyes pidiendo que llegue la República.

Mimar las cabezas de los niños pequeños y, después, olernos las manos como quien ha tocado musgo.

Aprender a contar hasta treinta y tres en hebreo.

Inventar palabras nuevas y mezclarlas en las conversaciones habituales: banequeria, gatusela, llantoia.

Hablar con las plantas y regar a los amigos dos veces por semana.

Esperar con un ramo de flores, bajo la lluvia, a cualquier esquina, a una persona que nunca llegará y con quien no nos hemos citado.

Ponernos a mirar fijamente un punto al cielo, hasta que se cree un cículo de gente mirando aquel trozo de cielo que nosotros hemos hecho nuestro.

Escribir excelentísimo en minúscula e Insecto en mayúscula.

Decidir quiénes son los nuestros, aquellos que queremos de verdad, y una vez decididos, intentar tratarlos al menos igual de bien que a la gente que ni nos va ni nos viene.

De "Bons propòsits" (Joan Barril i Joan Ollé)